martes, 18 de febrero de 2014

NO SEAS CARNE DE CAÑON NI BARRO EN SUS ZAPATOS.



     Ante las protestas estudiantiles que se han presentado en muchas ciudades del país esto es lo que tengo que decir:
     ¿A dónde vamos? ¿A dónde nos llevan? ¿Qué se quiere obtener como resultado de esto? ¿Se puede lograr algo positivo? ¿En verdad vale la pena? Estas preguntas andan rondando mi cabeza sin una clara respuesta y es que no veo una salida positiva, no sé cómo quieren los estudiantes que termine esto. En este país si bien no estamos ni cerca de donde nos gustaría estar, no somos como muchos otros donde los caminos democráticos para llegar al poder son tan reales como el hada que cambia las piezas dentales por dinero. Aquí se ha demostrado a lo largo de los años que sí hay acceso al poder a través de las elecciones, por eso no entiendo el argumento de que la salida es la calle; este no es un país del medio oriente con un presidente que tiene 40 años en el cargo sin realizar una sola elección cuya única salida sea posible a través de una réplica de la llamada primavera árabe. Y si la calle es la salida, es decir, si a través de manifestaciones se puede lograr de alguna forma derrumbar todo en lo que se apoya un presidente, algunos se han detenido a pensar ¿Qué pasará luego? ¿Qué pasará con todas personas que ejercieron su derecho al sufragio y que depositaron su confianza en ese ser vil que hoy estamos desechando? ¿O es que estas personas no van a ejercer ahora su derecho a la protesta? ¿Por qué habrían de no hacerlo si la salida es la calle y así ha quedado demostrado?
     Así que ¿Qué vendría a continuación? ¿Una lucha entre dos grupos hasta el fin de los tiempos para descubrir quién es más fuerte o quién se cansa menos rápido? Eso no tiene mucho sentido para mí.
     ¡La política es una verdadera basura! Los políticos en este país sencillamente usan a las personas, en este caso a los estudiantes para que peleen las batallas que deberían pelear ellos, mientras disfrutan sus millones en sus enormes casas pruebas de su opulencia. Ellos no se ensucian las manos, no se arriesgan, no pasan trabajo, no sudan ni una gota así estemos a  40°C. ¿Y cómo? No es necesario si sobra gente que de alguna forma se deja manipular por ellos. No les importa cuanta violencia haya, cuantos daños materiales puedan ocurrir, ni siquiera cuantas victimas mortales puedan suscitarse; ¡No les importa! ¡No les importamos!
     Así que ¿por qué habrían de importarnos ellos a nosotros como para enfrentarnos unos con otros, enfrentarnos a la policía y literalmente arriesgar nuestras vidas?
     No vale la pena, es decir, no valen la pena, no les demos ese gusto, no lo merecen. No nos dejemos engañar por esas sonrisas angelicales y esos besos a viejitas que solo esconden las verdaderas intenciones que no son más que simplemente escalar posiciones en ésta cadena de poder que como sociedad lamentablemente hemos creado.
     No seas un peón en el tablero de su juego egoísta y ambicioso porque no importa cuánto les ayudes, los apoyes o que tan sucias queden tus manos después de limpiarles el camino al poder, tarde o temprano se desharán de ti como el barro en sus zapatos que eres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario